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Sección 01

La que ya tienes

Casi todo lo que se escribe sobre Linux supone que vas a comprar una máquina. La mayoría de la gente no va a comprar nada: trae una laptop de hace unos años y quiere saber si sirve. Casi siempre sirve, y esta página es cómo comprobarlo sin borrar nada y sin instalar nada.

Paso 01

Averigua qué traes, sin abrir la máquina

Antes que nada, el chip de wifi y la gráfica. Son las dos piezas que deciden, y ninguna viene en la caja ni en la etiqueta.

Cómo se hace

Si todavía tienes Windows: clic derecho en Inicio, Administrador de dispositivos, y abre «Adaptadores de red». Ahí sale el nombre exacto del chip, no la marca de la laptop. Si ya tienes Linux: en la terminal, lspci | grep -i network para el wifi y lspci | grep -i vga para la gráfica. Con ese nombre exacto, búscalo en linux-hardware.org: ahí está el reporte de alguien que ya instaló Linux en tu mismo modelo.

  • Dice Intel, MediaTek o Qualcomm Atheros: no vas a tener que hacer nada.
  • Dice Realtek o Broadcom: funciona, pero vas a pelear. Cuenta unos $250 para cambiar la tarjeta, que en casi todas las laptops es un tornillo.
  • No encuentras tu modelo en linux-hardware.org: no es mala señal, es que nadie lo reportó. El siguiente paso lo resuelve.

Paso 02

La prueba que decide, y no borra nada

Arrancar Linux desde una memoria USB sin instalarlo. La computadora queda exactamente igual: nada se escribe en tu disco.

Cómo se hace

Descarga la imagen de la distro que te toque, grábala en una memoria USB de 8 GB —con Rufus si estás en Windows, o con Balena Etcher, que sirve en los dos— y arranca desde ella. Todo corre desde la memoria. Cuando apagas, no queda rastro.

  • Es la regla de oro: lo que funcione ahí, va a funcionar instalado. Wifi, sonido, teclas de brillo, la cámara.
  • Pruébalo TODO ahí mismo: conéctate al wifi, sube y baja el volumen, abre la cámara en una página web, enchufa un monitor si vas a usarlo.
  • No borres Windows hasta que esta prueba pase. Y si algo falla, no perdiste nada: apagas y sigues como estabas.

Paso 03

Cierra la tapa y espera una hora

La prueba que casi nadie hace y la que más arrepentimientos causa. Muchas laptops recientes ya no se apagan de verdad al cerrarse.

Cómo se hace

Con el USB en vivo corriendo, escribe en la terminal: cat /sys/power/mem_sleep. Luego cierra la tapa con la batería a la mitad, déjala una hora y vuelve a mirar el porcentaje.

  • Si en la respuesta aparece la palabra deep, esa máquina sabe dormir de verdad.
  • Si sólo aparece s2idle, se queda a medias despierta: vas a llegar con la batería mucho más baja y el aparato tibio dentro de la mochila.
  • Perder tres o cuatro puntos de batería en una hora es normal. Perder quince no lo es.

Si pasó las tres

Qué conviene meterle

En este orden, y el orden no es de precio: es de cuánto se nota. Va en contra de lo que casi todo el mundo aconseja —«ponle más memoria»— porque mientras haya un disco mecánico de por medio, el disco gana por mucho.

1 · Un disco de estado sólido

Si tu laptop todavía trae disco mecánico, ese que hace ruidito y tarda un minuto en arrancar. Es lo primero, antes que cualquier otra cosa.

Es la mejora más grande que existe y la más barata. La máquina arranca en segundos, los programas abren de golpe, y deja de sentirse vieja. Nada más se nota tanto.

Fíjate qué acepta tu modelo: las de hace más de ocho años suelen llevar SATA de 2.5 pulgadas, y las más nuevas NVMe, que es una tarjetita. El manual de servicio del fabricante lo dice, y Lenovo y Dell los publican gratis.

2 · Memoria RAM

Si ya tiene disco de estado sólido y aun así se atora cuando abres muchas pestañas, una videollamada o un editor de fotos.

De 4 a 8 GB el cambio es enorme. De 8 a 16 se nota si editas o programas; para navegar y escribir, no tanto. Con 4 GB o menos ningún disco arregla el atoro: el sistema empieza a usar el disco como si fuera memoria.

Antes de comprarla, averigua si tu modelo la lleva en ranura o soldada a la tarjeta. Soldada quiere decir que no se puede cambiar nunca, y eso descalifica la mejora entera. Las líneas T y P de ThinkPad y las Latitude y Pro de Dell llevan ranuras; las delgadas —T14s, X13, X1 Carbon— la llevan soldada.

3 · La tarjeta de wifi

Sólo si el paso 1 te dijo que traes Realtek o Broadcom, y en la prueba del USB el wifi te dio guerra.

Una tarjeta Intel cuesta alrededor de $250 y convierte el problema más molesto de Linux en algo que ya no vuelves a pensar. Funciona desde el primer arranque.

En la mayoría de las laptops es un tornillo y dos cablecitos. En algunas de marca hay una lista blanca en la BIOS que rechaza tarjetas que no vendió el fabricante; búscalo por tu modelo antes de comprar la pieza.

4 · La batería

Si dura menos de una hora y todo lo demás está bien. Es la pieza que se gasta sola, aunque no la uses.

Devuelve la máquina a ser portátil. En Linux se ve su salud real con upower -i /org/freedesktop/UPower/devices/battery_BAT0, y ahí sale cuánto queda de la capacidad original.

Por debajo del 60 por ciento de salud ya vale la pena. Y si la batería está hinchada —la tapa no asienta plana en la mesa, o el touchpad se siente duro— cámbiala ya, eso no es cosmético.

Cuándo ya no vale la pena arreglarla

  • Si la memoria va soldada y trae 4 GB. Es el techo definitivo de esa máquina y no hay taller que lo mueva.
  • Si la bisagra está trozada o el chasis se abre solo. Eso cuesta más que la máquina y casi nunca queda bien.
  • Si es de empresa y trae puesta la contraseña de supervisor de la BIOS. No hay procedimiento para quitarla: hay que cambiar la tarjeta madre. Lo dice el propio manual de Lenovo.
  • Si sumando disco, memoria y batería te acercas al precio de un ThinkPad de la línea T reacondicionado, compra el reacondicionado: te llevas además pantalla y teclado mejores.

Y si ése es tu caso, el siguiente paso no es una lista de laptops: es saber para qué la vas a usar. Cada uso pide una máquina distinta y ninguna de las seis se recomienda sin decir si la memoria se puede ampliar.

O antes, qué decide si una máquina sirve para Linux