En este orden, y el orden no es de precio: es de cuánto se nota. Va en contra de lo que casi todo el mundo aconseja —«ponle más memoria»— porque mientras haya un disco mecánico de por medio, el disco gana por mucho.
1 · Un disco de estado sólido
Si tu laptop todavía trae disco mecánico, ese que hace ruidito y tarda un minuto en arrancar. Es lo primero, antes que cualquier otra cosa.
Es la mejora más grande que existe y la más barata. La máquina arranca en segundos, los programas abren de golpe, y deja de sentirse vieja. Nada más se nota tanto.
Fíjate qué acepta tu modelo: las de hace más de ocho años suelen llevar SATA de 2.5 pulgadas, y las más nuevas NVMe, que es una tarjetita. El manual de servicio del fabricante lo dice, y Lenovo y Dell los publican gratis.
2 · Memoria RAM
Si ya tiene disco de estado sólido y aun así se atora cuando abres muchas pestañas, una videollamada o un editor de fotos.
De 4 a 8 GB el cambio es enorme. De 8 a 16 se nota si editas o programas; para navegar y escribir, no tanto. Con 4 GB o menos ningún disco arregla el atoro: el sistema empieza a usar el disco como si fuera memoria.
Antes de comprarla, averigua si tu modelo la lleva en ranura o soldada a la tarjeta. Soldada quiere decir que no se puede cambiar nunca, y eso descalifica la mejora entera. Las líneas T y P de ThinkPad y las Latitude y Pro de Dell llevan ranuras; las delgadas —T14s, X13, X1 Carbon— la llevan soldada.
3 · La tarjeta de wifi
Sólo si el paso 1 te dijo que traes Realtek o Broadcom, y en la prueba del USB el wifi te dio guerra.
Una tarjeta Intel cuesta alrededor de $250 y convierte el problema más molesto de Linux en algo que ya no vuelves a pensar. Funciona desde el primer arranque.
En la mayoría de las laptops es un tornillo y dos cablecitos. En algunas de marca hay una lista blanca en la BIOS que rechaza tarjetas que no vendió el fabricante; búscalo por tu modelo antes de comprar la pieza.
4 · La batería
Si dura menos de una hora y todo lo demás está bien. Es la pieza que se gasta sola, aunque no la uses.
Devuelve la máquina a ser portátil. En Linux se ve su salud real con upower -i /org/freedesktop/UPower/devices/battery_BAT0, y ahí sale cuánto queda de la capacidad original.
Por debajo del 60 por ciento de salud ya vale la pena. Y si la batería está hinchada —la tapa no asienta plana en la mesa, o el touchpad se siente duro— cámbiala ya, eso no es cosmético.