Por: Daniel Konewka

Nos encontramos en Praga, capital de la República Checa y la tradicional ciudad anfitriona de la conferencia internacional Forum 2000, fundada por el ex-presidente checo Václav Havel , y centrada en la promoción de la lucha por los Derechos Humanos. Algunos de los protagonistas más destacados en este campo se reúnen en un palacio situado en una de las islas del río Moldava, tanto para discutir las recientes tendencias mundiales como para compartir los sucesos concretos y sus historias personales. Una de ellas es Leyla Yunus de Azerbaiyán, a quien estamos esperando en la sala de prensa. Cuando entra, notamos que camina lentamente y con alguna dificultad. Sin embargo, sus ojos hacen lucir la cara amable de una persona de firme convicción. Pasó decenas de años de persecución en su país de orígen, vio a su marido sufrir graves enfermedades en la cárcel y tuvo que mandar a su hija al exilio para protegerla de un posible secuestro. A pesar de todo, hoy en día sigue dirigiendo su organización desde los Países Bajos y apoya a los disidentes a distancia. Leyla Yunus se sienta y empieza a contar la historia de su vida marcada por regímenes totalitarios, persecución étnica, pero también por la incesante esperanza de ver un mundo mejor.

Leyla Yunus es directora del Instituto para la Paz y la Democracia y fundadora del Centro de Crisis de Mujeres en Azerbaiyán. La Sra. Yunus ha publicado extensamente sobre seguridad regional, construcción del estado, democratización y derechos humanos en el Cáucaso. Su trabajo en el ámbito de los derechos humanos comenzó en Azerbaiyán durante el período soviético, ya que la Sra. Yunus era miembro del movimiento ilegal “Minorías Nacionales Contra el Régimen Bolchevique”. En mayo de 2013, la Sra. Yunus recibió el prestigioso honor del Premio Internacional Theodor-Haecker y se convirtió en Caballero de la Legión de Honor francesa. La Sra. Yunus creó una lista con los nombres de todos los presos políticos posteriores a 1995 en Azerbaiyán y fue encarcelada desde el 30 de julio de 2014 hasta el 9 de diciembre de 2015. En abril de 2016, la Sra. Yunus emigró a los Países Bajos, donde actualmente reside.


1. Una infancia bajo la URSS


¿Cómo recuerdas tu infancia?

Mi familia fue afectada por la represión. Durante cinco generaciones, cinco miembros fueron víctimas de persecución. Dos de ellos sufrieron y murieron durante la Segunda Guerra Mundial y mi tío murió en Alemania en 1945. Recuerdo que amigos de mi abuelo nos visitaban en nuestra casa para tomar el té y hablar sobre cómo era vivir en los campos de concentración de Stalin en Siberia. Recuerdo que decían que, en los campos de concentración, lo mejor era si eras médico. Pero, para los intelectuales, era muy difícil vivir allí. Mi abuelo hablaba de cómo su hermano menor murió en Siberia. Mi infancia estuvo llena de estas historias. Nací en Bakú, la capital de Azerbaiyán. Viví toda mi vida en una casa donde vivían seis familias judías. Cinco familias eran armenias, cuatro rusas y tres azerbaiyanas. Fue muy multinacional. Era azerbaiyana solo cuando iba a la escuela y aún así, tenía comer matza en mi desayuno.

Bakú es una ciudad cuya historia se remonta al menos hacia el siglo IV. Ha sido estratégicamente importante en la historia de Europa y Eurasia.

¿Cómo te involucraste en la lucha por una sociedad más democrática y libre?

Estudié Historia en la Universidad. Después de eso, fui a Moscú como asistente de investigación. Un día en la biblioteca, alguien me pidió que apoyara con mi firma el regreso de los tártaros a Crimea. Acepté y me convertí en miembro del movimiento clandestino para apoyar a las minorías nacionales contra el régimen Bolchevique. Mis profesores eran de estados bálticos, de Ucrania. Algunos de ellos se quedaron en Siberia durante varios años, yo fui una de las más jóvenes allí. Las reuniones generalmente tenían lugar en casas en el bosque. Una noche, recuerdo que estaba durmiendo junto a una mujer mayor. Ella me dijo que, en 1939, cuando la Unión Soviética ocupó los estados Bálticos, su familia fue enviada a Siberia. Después de la Segunda Guerra Mundial, solo ella y su hermana estaban vivas. En 1948 fue deportada nuevamente. No podía imaginar que hubiera habido una mujer tan fuerte como esta dama estonia. Ella fue una gran inspiración para mí. Desde que era muy joven, he tratado de apoyar a las personas en todo lo que puedo, a veces solo cocinando y lavando los platos.

¿Cuán importante fue el trasfondo multicultural para ti?

Este es un tema absolutamente importante para mí. Mi abuela era alemana. Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, toda mi familia fue deportada, excepto ella, porque se casó con un hombre de Azerbaiyán. Durante toda su vida, ella no habló sobre la familia. Mi esposo una vez le preguntó cuál era el nombre de su madre. Ella no respondió… después de 45 años. Cuando me casé con mi esposo, nunca pensamos en la nacionalidad. En mi familia, todo el mundo es un ser humano primero y tiene que ser una buena persona; la nacionalidad no importa. La madre de mi esposo es armenia. Nunca pensamos en esto, pero cuando comenzó el conflicto entre Azerbaiyán y Armenia, fue horrible. Él tuvo que sacarla de Azerbaiyán para salvarla. No tenía idea de esas matanzas. Estuve en la conferencia del Frente Popular, en Tallin. En nuestra casa solo se quedaron mi madre y nuestra hija, que tenía cuatro años. Hubo un episodio en el que algunas personas querían atacar la casa porque sabían que había familias armenias viviendo allí. Mi abuela tomó una pistola, que pertenecía a mi abuelo a quien le gustaba cazar, la puso en la ventana y dijo que abriría fuego si atacaban la casa. Toda mi vida he tratado de explicarme… una anciana sola en una casa con una niña y una pistola lista para disparar. A veces pienso lo estúpido que es todo esto. Mi abuela no quiso hablar toda su vida sobre su madre alemana y mi hija no puede hablar sobre mí porque soy armenia. Hoy todavía es muy difícil encontrar una solución pacífica.

“En Azerbaiyán la sociedad civil está destruida. La comunidad internacional está cerrando los ojos. Es tan difícil hablar con las madres de esas víctimas…”

Tu esposo fue a prisión en 1976. ¿Cuál fue la razón y cómo fue este período de tu vida?

Todavía no estábamos casados, nos casamos en 1978. Él estaba en el ejército y era historiador. Mantuvo cierta correspondencia con sus amigos, en la que escribió muy abiertamente contra el régimen soviético. Fue arrestado por la KGB. No hubo juicio. Los líderes de Azerbaiyán no querían ningún disidente en su país, no era bueno para su imagen. No fue torturado en ese momento; fue más como estar recibiendo invitaciones de forma permanente a la KGB .

Te involucraste en el movimiento disidente en Azerbayán en los años 80 ‘. ¿Cuáles fueron tus actividades?

En la Unión Soviética el nombre es samizdat. Trabajé para el periódico samizdat . Mi esposo y yo enviábamos información sobre represiones en Azerbaiyán a la Voz de América, BBC… Hubo diferentes publicaciones en el exilio, por ejemplo en Francia y publicábamos allí. En el régimen de Gorbachov no hubo represiones, nadie lo sabía.

Después de eso fuiste una de las fundadoras del Frente Popular de Azerbaiyán en apoyo de la Perestroika. ¿Cómo fue posible establecer este movimiento en 1988?

Teníamos conexión con los estados bálticos, con Ucrania y Lituania. En este período, el Frente Popular comienza a surgir en diferentes lugares de la Unión Soviética. Comenzamos nuestra actividad como científicos en academias. No era un Frente Popular, sino un club científico para mejorar la enseñanza de la historia sin ideología soviética. Cuando vimos la tendencia en otros territorios, adoptamos el programa del Frente Popular, creamos un consejo y luego organizamos el primer congreso. Fui elegida como miembro de la junta. Queríamos más democracia y pluralismo.


2. El sueño roto de un país libre


Backhoe destroying Leyla Yunus's Democracy Center in Azerbaijan.
Era el 11 de agosto de 2011, mi esposo y yo estábamos en Noruega y simplemente recibimos una llamada que decía que en horas de la tarde se llevaría a cabo la demolición.

¿Cuál era la atmósfera en la sociedad en el momento del colapso de la Unión Soviética?

En 1989, algunos periódicos ingleses publicaron un artículo en el que escribían que la nación de Azerbaiyán era la nación de 1989, porque mucha gente se involucró repentinamente en el movimiento democrático. En Bakú, había un millón de personas manifestando en la plaza. Como resultado, el día 20 de enero las tropas soviéticas entraron en Bakú y tuvimos más de cien víctimas durante la intervención. La sociedad luchó por la independencia. Había mucha esperanza de cambio. La mayoría trató de hacer algo.

En junio de 1993 Aliyev, ex funcionario de la KGB, se convirtió en presidente. ¿Qué significó eso para ti?

Fue horrible. Azerbaiyán no es como Ucrania o Chequia. La sociedad se basa en clanes. Aliyev creó esto en 1969. Antes, los clanes no tenían importancia en el régimen soviético. Él cambió eso y creó estos clanes. Cuando el Frente Popular quería más democracia, esta estructura de clanes era muy poderosa. Hubo mucha represión. En el 2000, en mi lista de presos políticos había 700 nombres. En 1995 establecimos el Instituto para la Paz y la Democracia y desde entonces informamos sobre todas las represiones y torturas.

Azerbaiyán es un país particular. Tiene enormes depósitos de petróleo y gas. ¿Qué opinas de la actitud de los países occidentales? ¿Sientes que hay una falta de denuncia debido a las ricas reservas de petróleo y gas?

Desafortunadamente, Estados Unidos, Rusia y Turquía apoyaron al hijo de Heydar Aliyev en 2003 . Cuando me reuní con representantes del Departamento de Estado, dijeron: “ya sabes, él es joven, habla inglés muy bien, todo estará bien”. Tal vez realmente lo creyeron. Pero desde 2003 hasta hoy, bajo su gobierno, la situación es mucho más horrible que en los tiempos de Brezhnev o desde la URSS. El año pasado, torturaron a un niño de 15 años, pensaron que era un espía armenio. Occidente apoya este régimen debido a sus reservas de petróleo y gas. Este régimen también paga dinero directamente a algunos políticos para recibir su apoyo. En abril de 2017 hubo una investigación en el Consejo de Europa, hubo un informe especial que decía que Ilham Aliyev dedicó 3.000 millones de euros para comprar miembros de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa acerca de presos políticos en Azerbaiyán.

Ya en septiembre de 2011, estos miembros del Parlamento, que debían monitorear la situación en Azerbaiyán, vinieron a Bakú y tuvieron una conferencia de prensa. Estuve allí y le pregunté a Pedro Agramut, relator español en la Asamblea Parlamentaria, sobre cuánto dinero recibió por cubrir las violaciones de los derechos humanos. Esto fue en 2011… y nadie prestó atención. Después de seis años publicaron su caso y perdió su puesto. ¡Al cabo de seis años! Entonces, estas personas abren la frontera para una opresión más brutal en Azerbaiyán. Ahora bien, la UE y el Consejo de Europa dieron alrededor de un millón de euros al gobierno de Azerbaiyán para dos proyectos. Entonces, ¿quiénes son los miembros del proyecto? El Ministro de Justicia, jueces, etc. Debería ser para propuestas educativas… Pero se trata de personas que torturan a otros y los encarcelan. Los ciudadanos de la UE pagan impuestos, deberían preguntar a dónde va este dinero.


3. La vida bajo amenaza


Un día, una familia del norte de Azerbaiyán vino y me contó una historia horrible. Unas niñas de entre siete y catorce años de una familia fueron a un bosque a recoger algunas frutas y fueron secuestradas.

Te viste obligada a enviar a tu hija a los Países Bajos, porque recibiste información de que funcionarios del gobierno estaban planeando secuestrarla …

En 2009, nuestro Instituto para la Paz y la Democracia era famoso en Azerbaiyán. Un día, una familia del norte de Azerbaiyán vino y me contó una historia horrible. Unas niñas de entre siete y catorce años de una familia fueron a un bosque a recoger algunas frutas y fueron secuestradas. Nadie pudo encontrarlas. Solicitaron ayuda a la policía y demás, y finalmente la gente por sí misma encontró a los tres tipos que secuestraron a estas chicas. Durante las investigaciones, estos muchachos dijeron que no era la primera vez que secuestraban niñas. Hubo una gran investigación. Afirmaron que lo hicieron por el dinero que recibieron del jefe de policía local. Lo firmaron. Publicamos todo y el Ministro del Interior dijo que no era cierto, y que yo era una enemiga de la nación, etc. Un día, recibí información que decía que yo era muy estúpida porque tenía una hija y no pensaba en ella. Al día siguiente, el embajador polaco le otorgó una visa y la llevó a Varsovia. Salí de mi oficina, pero mi colega se quedó y su esposa lo visitó. Tenía la misma edad y el mismo color de cabello que mi hija. Cuando ella salió de la oficina, alguien intentó secuestrarla. Era valiente, opuso resistencia y no pudieron llevársela. Algunos vecinos vieron la escena. Mi esposo también estaba allí y pelearon por un par de minutos. Comprendí que esto era muy serio. Hoy en día, mi hija vive en los Países Bajos.

En 2011 el gobierno destruyó tu casa, que también era la oficina de tu institución…

Era el 11 de agosto de 2011, mi esposo y yo estábamos en Noruega y simplemente recibimos una llamada que decía que en horas de la tarde se llevaría a cabo la demolición. Tuvimos la suerte de que nuestros colegas estaban trabajando en la oficina, entonces invitaron a periodistas y tenemos toda la documentación. Destruyeron la casa, la biblioteca, los archivos… todo. Tampoco recibimos un centavo por esto y nadie habló con nosotros.

Otro incidente ocurrió en 2014, cuando intentabas viajar a los Países Bajos para visitar a tu hija…

Sí, fui arrestada y cinco días después también arrestaron a mi esposo. Dijeron que éramos espías de Armenia. Es tan estúpido, vivimos en el siglo 21, todo está en línea. Si quieres saber si visité alguna conferencia, solo búscala en google. Dijeron que le dimos al gobierno armenio el plano de una de las carreteras en Azerbaiyán.

“Mi esposo tiene un problema con ataques de dolor impredecibles como resultado de la tortura.”

Edición del autor desde Radio Free Europe:“Leyla Yunus y Arif Yunus fueron sentenciados a 8 1/2 y 7 años de prisión, respectivamente, en agosto de 2015 por “fraude” y otros supuestos delitos relacionados con el trabajo de su ONG.
Sus simpatizantes dijeron que los cargos fueron inventados. Amnistía Internacional reconoció a la pareja como presos de conciencia “.

¿Puedes describir las condiciones en la prisión?

La situación de mi esposo era peor. Permaneció solo en una prisión especial de seguridad durante dieciséis meses. Durante los primeros seis meses fue torturado en la noche. Tampoco podía dormir durante el día, eso estaba prohibido. Ahora vivimos en los Países Bajos y todavía necesita rehabilitación y asistencia médica debido a esas horribles torturas. Tiene un problema con ataques de dolor impredecibles como resultado de la tortura. Yo permanecí en una prisión especial para mujeres. Pusieron en una celda conmigo una mujer con antecedentes penales y ella me atacó. Fue muy difícil.

Edición del autor desde Radio Free Europe:“Hacia fines de 2015, los Yunus fueron liberados de la cárcel y sus penas fueron suspendidas debido a su mala salud.
Leyla Yunus, de 59 años, padece varias dolencias, como diabetes y hepatitis C. Lucía frágil cuando salió del tribunal el 9 de diciembre, caminaba con dificultad y se apoyaba en su esposo.
Arif Yunus fue liberado en noviembre, también por motivos de salud. El enjuiciamiento de Leyla y Arif Yunus ha sido condenado por la comunidad internacional como parte de una represión cada vez más profunda contra la disidencia en Azerbaiyán “.

Hacia fines de 2015, los Yunus fueron liberados de la cárcel y sus penas fueron suspendidas debido a su mala salud. Fuente: Radio Free Europe. Foto: Amnistía Internacional.


4. El exilio y el activismo internacional.


Ahora vives en los Países Bajos con tu familia. ¿Cuáles son sus actividades actuales?

Inscribimos el Instituto de Paz y Democracia en los Países Bajos. Tenemos un sitio web que invito a todos a visitar. Recibimos apoyo financiero de la Fundación Nacional para la Democracia. El proyecto actual es el monitoreo del sistema jurídico en Azerbaiyán. Monitoreamos los juicios de presos políticos y publicamos decisiones ilegales. Trabajamos con profesionales del sistema jurídico, en medicina y, por supuesto, con los padres de las víctimas.

¿Puedes describir la situación actual de los presos políticos en Azerbaiyán?

Hacia fines de 2019 tenemos 127 presos políticos con una población de aproximadamente 10 millones de personas. Por ejemplo, la población de Rusia es de 140 millones y hay alrededor de 200 presos políticos. Son blogueros, periodistas, familiares de activistas que viven en el exilio. Cerca de 50 de estos prisioneros son solo musulmanes religiosos. Como no hay libertad para debatir en espacios abiertos, los jóvenes van a las mezquitas. Desafortunadamente, incluso ha habido asesinatos. En 2018 fueron asesinadas ocho personas. En 2017 arrestaron a personas en la región del Tártaro, y nuevamente afirmaron que eran espías armenios. Sin ningún proceso judicial, los servicios los torturaron y murieron siete personas. Hablé por Skype con sus familiares. No hay estado de derecho en lo más mínimo. La sociedad civil está destruida. La comunidad internacional está cerrando los ojos. Es tan difícil hablar con las madres de esas víctimas…


Disclaimer:

Las opiniones y declaraciones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del entrevistado y no necesariamente representan al equipo de Disidentes.org, a la Fundación para el Progreso o a las organizaciones que colaboran con este proyecto. Lo mismo es válido para las opiniones, declaraciones y acciones de los entrevistados en otros momentos y contextos, tanto en el pasado como en el futuro.