Por: Sascha Hannig & Rafael Rincón | Editado por Daniel Konewka

No elegimos a nuestra familia. Yasmine Mohammed, activista ex-musulmana canadiense, pasó de una infancia con fiestas de cumpleaños y andar en bicicleta, a una pesadilla llena de miedo, violencia y fundamentalismo religioso. Su madre se casó con un hombre, que obligó a la familia a seguir los aspectos más rigurosos del islam.

Ella no quería perder su antigua vida llena de alegría, y se opuso tanto a su madre como a su nuevo padre, pero todo fue en vano. Después de su graduación, se quedó sola en Egipto, su familia intentó casarla con dos de sus primos. Ella protestó, por lo que la familia decidió ir a llevarlo a un nivel completamente nuevo. Yasmine fue obligada a casarse con un musulmán fundamentalista, que había estado involucrado con Al Qaeda.

La excepcional valentía de una mujer, que se atrevió a romper todos los vínculos con su familia con el objetivo de salvar a su hija de la vida que ella tuvo que vivir, nos muestra lo difícil que puede ser escapar de un ambiente tan intolerante, una comunidad musulmana fundamentalista. 

Yasmine Mohamed (YM): “Cuando mi hija tenía aproximadamente una semana de haber nacido, mi esposo me preguntó cuándo vamos a limpiarla, a arreglarla.   Dije:   “¿Qué quieres decir”?  Y mi mamá dijo: “Lo haremos más adelante cuando sea mayor, tal vez cuando tenga siete años”.  “La llevaremos a Egipto”. Es allí donde lo haremos. Comprendí que estaban hablando de la Mutilación genital Femenina (MGF). Querían cortar a mi pequeña hija con una navaja”.

Editor: Basada en su experiencia, Yasmine comenzó a hablar sobre el sufrimiento de las mujeres y los miembros de la comunidad LGBT que viven en países de mayoría musulmana. Ahora, ella dirige una organización que apoya a estas personas para encontrar una salida a su lucha, y trabaja en su autobiografía.

Esta es la historia de Yasmine Mohammed, la mujer que fue lo suficientemente fuerte, no solo para oponerse a su madre y a su extremadamente peligroso esposo, sino también para alzar su voz para apoyar a millones de personas que sufren en todo el mundo.


¿Naciste y te criaste en Vancouver, Canadá?

Sí, crecí en Canadá en una familia árabe muy fundamentalista. Fui a escuelas islámicas y asistí a una mezquita todos los viernes. Cuando tenía nueve años, tuve que usar un hiyab, que cubre todo excepto la cara y las manos. Luego, cuando tenía diecinueve años, se me dijo que también tenía que cubrirme la cara y las manos, pero a mi familia siempre le costaba controlarme. Una cosa que hice cuando tenía doce años; fui a la policía y les conté sobre el abuso que estaba ocurriendo en mi casa, les mostré los moretones.  Pasé por los servicios infantiles y la corte.

¿Es eso a lo que llamas “causar problemas”?

Sí, esto es un problema, porque le pedí ayuda a los no creyentes. Éramos parte de una comunidad muy cerrada. Todo el mundo fuera de la comunidad es tu enemigo. Entonces, ir al enemigo y pedir ayuda fue una especie de traición para mi familia. Yo nunca podría estar de acuerdo con que todos los que no son musulmanes deberían ser asesinados, que son malvados y nos odian, y deberíamos odiarlos. Mi madre siempre peleaba conmigo porque yo quería tener amigos que no eran musulmanes, quería leer libros de personas que no eran musulmanas, y ella pensaba que todo eso era blasfemia, que me gustaban mucho los no creyentes, y eso la hizo enojar. Por eso eligieron a alguien tan atroz para que me casara. Pensaron que él sería capaz de controlarme. Para ser honesta, lo logró, yo era un despojo de mí misma, él aniquiló cualquier fragmento de resistencia.
 
 

Tu vida cambió cuando tu madre se casó por segunda vez, ¿cierto?

Yasmine Mohammed joven, aun usando el hiyab.

Esa fue una gran transición. Mi madre creció en un hogar muy secular en Egipto. Ella fue a una escuela católica, tenía amigos cristianos, porque sus padres querían que ella aprendiera francés, a ellos no les importaba la religión. Luego, ella y mi padre se mudaron a los Estados Unidos, donde tuvieron a mi hermana. Sin embargo, el matrimonio se vino abajo. Se mudaron a Canadá, me tuvieron, luego se divorciaron. Mi madre estaba ahora en un nuevo país, sola. Ella buscó apoyo. Desafortunadamente, lo buscó en la mezquita y es allí donde encontró a un hombre casado que ya tenía tres hijos. Él le dijo me casaré contigo y te cuidaré. Mi madre era su segunda esposa. Esto es técnicamente ilegal en Canadá, pero sucede con mucha frecuencia.

¿Puedes explicar con más detalle el cambio que esto significó para ti?

Vivíamos vidas relativamente normales. Luego él vino, y dijo que todo es haram. La música es haram, bailar es haram, las fiestas de cumpleaños son haram, jugar con no musulmanes es haram, andar en bicicleta es haram, nadar es haram. Todo lo que le gusta a un niño en el mundo es haram. Tenía entre cinco y seis años, pero lo recuerdo muy claramente, como una bomba que cayó en mi vida, fue una diferencia tan impactante. De repente, mi madre comenzó a cubrirse el pelo, comenzaron a hacernos leer el Corán, en aquel entonces yo no sabía árabe. Tenía que rezar cinco veces al día, tenía que comenzar a ayunar. De repente había tantas reglas. Extrañaba mi antigua vida. Quería volver a que me permitieran andar en bicicleta e ir a fiestas de cumpleaños, quería recuperar esa vida, así que me resistí, siempre me resistí. Finalmente, después de casarme con ese hombre, dejé de resistir y no fue hasta que tuve a mi hija que encontré el coraje. Cuando se trató de proteger a mi pequeña hija, nada me iba a detener. Necesitaba sacarla de esa casa antes de que ella tuviera algún recuerdo de él.

¿Qué dijo tu papá sobre esto?

El divorcio de mis padres fue muy turbio, ellos se odiaban. Cuando mi padre seguía tratando de ser parte de mi vida, mi madre lo hacía muy difícil para él. Entonces, él se mudó al otro lado del país, a Montreal. Se casó, tuvo nuevos hijos y simplemente se olvidó de todo. Él simplemente siguió adelante con su vida.

“Las fiestas de cumpleaños son haram, jugar con no musulmanes es haram, andar en bicicleta es haram, nadar es haram…”

Durante una parte de tu vida, viviste en Egipto, ¿es correcto?

Eso fue antes del matrimonio. Cuando me gradué de la escuela secundaria, todos fuimos a Egipto en unas vacaciones familiares. Cuando estábamos en Egipto, un día me desperté y mi familia ya no estaba. Mi madre y yo siempre estábamos peleando ya que ella intentaba controlarme, sabía que yo nunca aceptaría quedarme en Egipto, así que por eso me engañó y se fue en medio de la noche. La idea era que, si estaba en un país musulmán, rodeada de musulmanes, finalmente me sometería a esa religión, porque en Canadá yo tengo amigos, tengo un sistema de apoyo, tenemos redes sociales. Ella quería asegurarse de que me quitaran todas esas cosas. Trataron inicialmente de casarme con mi primo, me negué, luego trataron de casarme con mi primo segundo, me negué nuevamente. Finalmente dijeron: sabes qué, olvida a la familia, necesitamos a alguien más fuerte, fue entonces cuando eligieron al yihadista. La relación con mi madre era tan mala que amenazó con echarme a la calle, y le creí. También hubo mucho chantaje emocional, porque en el islam, tu madre es la que decidirá si vas al cielo o no.  Entonces, ella me decía: te vas a quemar en el infierno por la eternidad, si no te casas con este hombre. Ella tenía ese poder.

¿Y tus amigos?  ¿Notaron todos estos cambios?

Estos fueron los días antes de las redes sociales, nada de Facebook o Twitter. Cuando terminé la escuela secundaria y fui a Egipto durante dos años, perdí el contacto con todos mis amigos durante dos años. La única persona con la que seguí en contacto fue con mi amiga Tiffany, nos escribíamos cartas. Así de tiempo atrás fue esto, a principios de los noventa. Sin embargo, cuando regresé a Canadá, en aquel tiempo, Tiffany ya se había mudado a Suecia, porque se había enamorado de un hombre allí. Con ella en Suecia, yo no tenía amigos en Canadá, con quienes pudiera conectarme.

¿Fue esta soledad la que quizás te empujó a aceptar a este hombre?

La soledad era parte de eso, sentí que no tenía otra opción. Además, otra parte de esto fue que no importa cuán abusiva o terrible sea tu familia, aun así, quieres que te amen, aun así, quieres que estén orgullosos de ti. Quería lograr que finalmente mi madre no me odiara. Pensé que tal vez ella tenía razón, tal vez él sería un buen hombre. Tal vez, si sigo el islam, es lo correcto, así que le daré una oportunidad. Dejaré de pelear con ella, la escucharé y veré hasta dónde llega esto.

Lo que me estaba diciendo era: si tu familia fuera de Alemania o Suecia te protegería, pero como tu familia es árabe, no te voy a proteger. Eres de la etnicidad equivocada para que yo te proteja

¿Cómo cambiaría él tu vida? ¿Quién era él exactamente?

Essam creció en El Cairo y su padre era ingeniero. Cuando era joven, solían vivir en un barrio de clase media. Ahora bien, en Egipto, las clases sociales están muy claramente definidas, el idioma que hablan, la forma en que se visten, la música que escuchan, es muy diferente cuando eres de otro entorno social. Su padre ganó mucho dinero, consiguió un muy buen trabajo y se mudaron a un barrio de clase alta. De repente, él era el campesino, la gente se burlaba de él, porque no hablaba como ellos, no se vestía como ellos, no conocía la cultura de los ricos. Era un forastero sin amigos. Los reclutadores yihadistas buscan niños pequeños, y tiene que ser un niño que no esté vinculado a familiares o amigos. Apuntaron a Essam, porque no encajaba con sus amigos, también a la edad de catorce años estaba lleno de agresión. Cuando les dices que pueden usar esta agresión para hacer el bien, y que cuando mueren, también pueden obtener 72 esclavas sexuales … Honestamente él creía que estaba haciendo lo correcto. La religión habla acerca de todos los niveles del cielo. El nivel más alto, nadie puede alcanzarlo, excepto los profetas, como Mahoma, Moisés, Noé y Shaheed, esos son los hombres o mujeres que mueren en el nombre de Allah, todos los asesinos. Para cuando lo conocí, él ya había estado trabajando en Afganistán con Bin Laden durante diez años, por lo que hacía mucho había desaparecido ese chico de catorce años. Era una completa máquina de matar y ya había estado involucrado en muchas actividades terroristas antes de conocerlo. Pero yo no sabía nada de eso cuando me casé con él.

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Essam Marzouk, el primer marido de Yasmine.

¿Cómo llegaste a saber que tu esposo era un yihadista?

Cuando mi hija tenía unos nueve meses, mi madre comenzó a sangrar por la nariz y la boca al mismo tiempo. Llamé al 911 en pánico y una ambulancia vino a recogerla. Tuve que explicar que nunca había salido de la casa sin mi esposo. De hecho, las ventanas de mi casa estaban cubiertas con papel para asegurarse de que nadie me viera. Por poco no fui con mi madre al hospital. Luego, cuando estaba allí, agentes de la Agencia de Inteligencia de Canadá se me acercaron. Me dijeron con quién estaba casada.

Y te sorprendiste…

Sí, yo estaba sorprendida, pero tenía sentido. Él es egipcio, pero llegó a Canadá desde Afganistán usando un pasaporte falso de Arabia Saudita, muchas señales de alerta. Cuando llegó a Canadá, fue encarcelado porque estaba usando un pasaporte falso. Cuando lo pusieron en prisión, el dinero de la fianza para sacarlo de la prisión fue enviado por Bin Laden. Sabían que tenía una conexión directa con él, pero esto fue antes del 11 de septiembre. No se dieron cuenta de lo peligroso que era todo esto. Creo que la inteligencia canadiense estaba vigilando la casa. Tan pronto como salí en la ambulancia, supieron que podían contactarme de inmediato y decirme con quién me había casado. Empecé a sentir que tenía que sacar a mi hija de esta vida, sabía que él tenía planes de mudarnos de vuelta a Afganistán. No había forma de que mi hija creciera viviendo allí con yihadistas. Cuando ella tenía aproximadamente una semana de edad, él me preguntó cuándo vamos a limpiarla, a arreglarla. Dije: ¿Qué quieres decir? Y mi mamá dijo: Lo haremos más adelante cuando sea mayor, tal vez cuando tenga siete años. La llevaremos a Egipto. Es allí donde lo haremos. Comprendí que estaban hablando de la MGF. Querían cortar a mi pequeña hija con una navaja.

¿Cuánto tiempo estuviste casada con él?

Dos o tres años. Inicialmente tuvimos un matrimonio islámico. Significa que estás casado, pero no legalmente. Después del matrimonio islámico, yo todavía estaba en casa. Solo me mudé a vivir con él después del matrimonio legal.

Después del divorcio, tu familia no estaba contenta, porque sentían que los habías deshonrado. ¿Qué significó esto? ¿Qué tan importante es ese honor?

El honor lo es todo y recae en las mujeres de la familia. Un hombre honorable es el que puede controlar a sus mujeres. Para asegurarse de que se cubran adecuadamente, que nunca hablen en voz alta. La niña es casi como propiedad de su padre, hasta que su padre se la pasa a su esposo, luego se convierte en propiedad de su esposo. Siempre debe haber un hombre controlando a la mujer en su vida. Ahora, me iba a mudar sola, sin marido, sin padre, no era diferente a una prostituta. Mi madre era la jefa del Departamento de Estudios Islámicos en una escuela islámica, por lo que tenía una alta envergadura en la comunidad. Fue tan insultante para ella que dañé su reputación.

¿Cuándo fue el momento exacto en que decidiste abandonar la religión? Para una familia musulmana es mucho peor que para una familia católica o incluso judía, ¿verdad?

Sí, tu castigo por dejar la religión es la ejecución. Después de escapar de él y alejarme de mi madre, comencé a ir a la universidad, tomé un curso de Historia de las Religiones. Me permitió mirar al islam con ojo crítico. Como musulmán, no tienes permitido cuestionar. Nunca pude reconocer cuán violento, antimujer y antitodo el mundo excepto los musulmanes esta religión es. Se supone que Mohammed es el ejemplo perfecto de humanidad de todos los tiempos. Los musulmanes lo ven como un ejemplo de cómo deberían vivir sus vidas. Era un violador de niños y un belicista, un ser humano horrible.

¿Alguien te amenazó?

Sí, mi madre. Cuando me quité el hiyab, por un tiempo viví una doble vida. Me lo quitaba en mi trabajo, en casa, pero frente a mi madre, todavía lo usaba, porque tenía demasiado miedo de que viera que no lo llevaba puesto. A la larga, me cansé de vivir una doble vida. Cuando me vio sin el hiyab, ella estaba muy enojada. Dijo: Me aseguraré de que te maten antes de que abandones el islam. Cuando te quitas el hiyab, tu siguiente parada es abandonar la religión. Si dejas el islam, tendré que responderle a Allah, cómo crie a una hija que no era creyente. Seré castigada; tendré que asegurarme de que te maten antes de que seas una incrédula. Tenía sentido para ella.

Tuviste un bebe; estabas estudiando y sola. ¿Cómo te las arreglaste?

Esos fueron los años más difíciles de mi vida, pero el gobierno canadiense me ayudó. Tenemos servicios sociales que apoyan a madres solteras y estudiantes. Obtuve préstamos estudiantiles. No habría podido hacer nada de eso si no estuviera viviendo en un país secular.

¿Crees que estas amenazas, torturas, palizas, estas familias musulmanas abusivas están protegidas de alguna manera por la tolerancia religiosa en las sociedades occidentales?

Sí, ¿recuerdas que dije que cuando tenía doce años fui a la policía? Estaba en la corte de familia, y el juez dijo que debido a que la cultura de mi familia es árabe, y esta es la forma en que ellos eligen disciplinarme, entonces está bien. Lo que me estaba diciendo era: si tu familia fuera de Alemania o Suecia te protegería, pero como tu familia es árabe, no te voy a proteger. Eres de la etnicidad equivocada para que yo te proteja

Entonces, en cierto modo, ¿la tolerancia degenera en racismo?

Absolutamente. Está tratando de ser tolerante, y termina siendo racista. No puedes tolerar la intolerancia. Digamos: Oh, si la gente quiere realizar MGF en sus niñas, ese es su problema, porque esa es su cultura. No, cortar niños sanos no es cultura, eso se llama abuso. Si alguien con cabello rubio le hiciera eso a su hijo, esa persona estaría en prisión. Entonces, ¿por qué permiten que los musulmanes le hagan eso a sus hijos, sin ninguna consecuencia? Esto sucede todo el tiempo. ¿Recuerdas cuando dije que Mahoma es el ejemplo perfecto para toda la humanidad? Se casó con una niña cuando ella tenía seis años. Luego, la violó cuando ella tenía nueve años. Es por eso que millones de niñas son violadas todos los días en todo el mundo islámico. Nadie dice nada, porque es parte de la religión. No podemos decir nada. Pues, no, violar niños no es ni cultural, ni religioso.

Pudiste estudiar y hacer tu propio camino en la vida después de todo eso. ¿Hubiera sido mucho más difícil si hubieses estado en Irán, por ejemplo, o en Arabia Saudita?

Imposible. Si no fuera por el hecho de que estoy viviendo en un país laico libre, no estaría hablando contigo ahora. O todavía estaría casada con él y con mil hijos, o estaría muerta. Las mujeres en esos países tienen tres opciones. Luchar, huir o congelarse. Congelarse es simplemente aceptar tu vida y vivir de la manera que te dicen que vivas. Esta es la respuesta más común. La siguiente es pelear, entonces pelean con su padre, su esposo y la sociedad. Esto es muy peligroso, porque muy a menudo son encarceladas o incluso asesinadas. La tercera es huir. Estas son las mujeres que ves en las noticias todo el tiempo, huyendo. Eso es algo increíblemente valiente y difícil de hacer.

¿Crees que las mujeres que usan un hiyab o nicab se sienten protegidas por eso?

Sí, por supuesto. Cuando eres una niña te dicen eso. Si usas un hiyab, te protegerá y tú lo crees. Si nunca has usado un hiyab, no conoces ninguna otra manera. Cuando comencé a quitarme el hiyab, sinceramente yo pensaba que tenía miedo de los hombres, nunca me maquillé. Esto es común para muchas mujeres que solían usar un hiyab, toma mucho tiempo antes de que comiences a ver las cosas de manera diferente. Hay algunas mujeres que quieren usar un hiyab, porque quieren complacer a Allah y quieren ir al cielo, pero, si vas al hashtag que creé #freefromhijab, verás cuántos miles, sino millones las mujeres lo usan no porque les encanta usarlo, se sienten empoderadas e irán al cielo, sino porque son forzadas por sus sociedades o sus familias.

En Egipto, las estadísticas dicen que el 99.3% de las mujeres en ese país informaron haber sido acosadas sexualmente (…)”

YASMINE MOHAMMED

Si vas atrás a la historia del islam, la razón por la cual las mujeres usan un hiyab es para ser identificadas, para que no sean molestadas. Es para separar a los musulmanes de los no musulmanes, para que sepan cuáles están protegidas y cuáles son las obscenas y sucias que puedes violar. Hoy, no es así como funciona. En Egipto, las estadísticas dicen que el 99.3% de las mujeres en ese país informaron haber sido acosadas sexualmente, es un número astronómico, y la mayoría de las mujeres en Egipto usan el hiyab.

Comenzaste una nueva vida después de dejar la religión. Eres activista ahora. ¿Puedes decirnos cuáles son tus causas y acciones?

Bueno, mi causa número uno es apoyar a aquellas mujeres dispuestas a luchar en el mundo musulmán. Quiero hablar con todas las personas aquí en Occidente que creen en la libertad, la igualdad, los derechos humanos y el feminismo y pedirles que también alienten a otras mujeres, porque ellas están arriesgando sus vidas por su libertad. Siento que es nuestra responsabilidad, estamos viviendo en países libres y podemos apoyarlas. Mi causa número dos es mi organización, que se llama Corazones Libres Mentes Libres (Free Hearts Free Minds), y apoya a exmusulmanes que viven en países de mayoría musulmana donde el castigo para ellos es la ejecución. Están viviendo vidas dobles, es muy peligroso si eres parte de la comunidad LGBT. Debes tener mucho cuidado, porque puedes ser castigado con la muerte. En países como Bangladés y Pakistán, hay muchos ejemplos de mujeres y hombres que han sido atacados en las calles, porque estaban blogueando acerca de liberalismo o humanismo, o porque la mujer no se tapaba el cabello, o si cuestionas la religión. En Free Hearts Free Minds, tratamos de brindarles una comunidad y apoyo para que puedan decidir cuál es el mejor curso de acción a seguir.

Estamos hablando de quitarse el hiyab y publicar videos. ¿Cómo está ayudando la tecnología a su causa?

Es la razón de la revolución. Esos países tienen una población de más del 90% de musulmanes. Todo lo que ven y escuchan en la escuela, en la televisión, en los medios de comunicación, es una sola perspectiva. Cuando tienen acceso a Internet y pueden ver Twitter y videos de YouTube, esto alienta a las personas, especialmente a las mujeres. Lo ven y piensan: Yo quiero esa vida. Yo también quiero libertad. Les da la energía para luchar. Las redes sociales también permiten a las personas conectarse como comunidad. Cuando era niña, me sentía muy sola, pero ahora puedes ir a las redes sociales y encontrar a otros ex musulmanes que están pasando por el mismo drama. Entonces, puedes sanar mucho más rápido. Es la salvación absoluta.

¿Cómo lidias con las amenazas?

Hago todo lo posible por silenciar y bloquear esos mensajes. Desafortunadamente, muchos de ellos llegan por correo electrónico y se abren paso en mi vida. Al principio, me ponía muy nerviosa, me causaba mucha ansiedad, a menudo quería parar, tenía miedo por mi familia, pero también me motivaba. Entonces, hizo dos cosas, me asusté y luché más fuerte.

Cuando Ayaan Hirsi Ali va a algún lado a exponer sus ideas, incluso los estudiantes occidentales luchan contra ella por lo que está diciendo. ¿Tuviste algún problema con el asunto de lo políticamente correcto y con personas que apoyan la idea de que debería haber más culturas diferentes en el mundo?

Sí, esas personas me atacan todo el tiempo, y brutalmente. A veces, es difícil saber cuál lado es peor, los musulmanes fundamentalistas o los fundamentalistas de la izquierda, pero hay muchos musulmanes que me apoyan, porque también están descontentos con los aspectos antimujer, antiLGBT y antiderechos humanos del islam. Están luchando dentro de sus propias comunidades. Maajid Nawaz es un ejemplo de eso, un musulmán que está luchando dentro de su propia comunidad para decir: necesitamos ser mejores.

Algunas personas piensan que las mujeres musulmanas representantes del congreso en los Estados Unidos, Ilhan Omar y Rashida Tlaib representan diversidad democrática, pero podrían ser parte de algo peligroso, una amenaza para los valores e instituciones democráticos. ¿Qué opinas?

Hay muchos musulmanes que serían políticos fantásticos en cualquier país secular libre, tal y como si fueras cristiano, budista o judío. Mientras tengas el mejor interés para el país o las personas a las que representas, serás un buen candidato. No creo que eso sea cierto para personas como Ilham Omar y Rashida Tlaib. No porque sean musulmanas, sino por las ideas que exponen, especialmente el antisemitismo. Creo que, si fueran mujeres blancas, habrían expuesto las mismas cosas antisemitas, no tendrían trabajo hoy, pero, debido a que son musulmanas, están constantemente protegidas.

El islam reconoce algunos de los profetas y nombres que son importantes en muchas religiones. ¿Por qué crees que es tan difícil para los judíos, musulmanes y cristianos vivir en paz?

Si observas los países de mayoría musulmana y su historia, verás que solían tener muchos cristianos y judíos. El Líbano era un país de mayoría cristiana. Yemen, Egipto, Marruecos tenían una población significativa de judíos. ¿Ahora? Cero. En Egipto, les dijeron a los judíos: cualquier hombre entre los dieciséis y los sesenta años tiene la opción de abandonar el país o ir a la cárcel. Todos salieron del país y se llevaron a sus familias. Quiero decir, es su tierra. No hay diferencia en el ADN entre judíos de Medio Oriente y árabes. Si veo un programa de televisión israelí y mi familia proviene de Palestina, los actores se parecen a mi familia.

Existe una especie de movimiento reformista dentro y fuera del islam. ¿Crees que la reforma es posible?

No creo que sea imposible. Es como el debate sobre las armas en los Estados Unidos. Estados Unidos tiene muchos problemas con las armas de fuego, por lo que quieren reformar las leyes de armas, pero hay tantas personas en Estados Unidos que aman sus armas y no hay forma de que permitan ningún tipo de leyes de reforma de armas. Aun así, tratamos de presionar, tratamos de reformar esas leyes, porque eso es lo correcto.


Editor: Yasmine Mohammed, activista árabe-canadiense de derechos humanos, vive en Vancouver, Columbia Británica. Ella decidió pronunciarse en contra de los aspectos de la vida que son conocidos para los musulmanes de todo el mundo y lo que tuvo que pasar a pesar de que se crio en América del Norte. La lucha contra la violencia doméstica y la depreciación de las mujeres y los miembros de la comunidad LGBT son los temas más importantes de su agenda.


Nota de la autora: Esta entrevista se desarrolló en varias etapas durante mayo de 2019. Se realizó en inglés, de manera digital, por medio de contacto directo con Yasmine Mohammed, quien luego complementó con información propia, fotos y antecedentes sobre su historia.

Disclaimer:

Las opiniones y declaraciones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del entrevistado y no necesariamente representan al equipo de Disidentes.org, a la Fundación para el Progreso o a las organizaciones que colaboran con este proyecto. Lo mismo es válido para las opiniones, declaraciones y acciones de los entrevistados en otros momentos y contextos, tanto en el pasado como en el futuro.