Por: Sascha Hannig

Era una noche fría de navidad, de esas que congelan los dedos de los pies y se manifiestan en nubes de aliento gélido al respirar. En el Kremlin, flameaba por última vez la bandera de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), mientras que, por televisión, el presidente Gorbachov, ya sin ningún poder real, presentaba su renuncia. El año: 1991, y el mundo, que se adentraba en una nueva era, comenzaba a preguntarse cuál seria el destino de las naciones que se conformarían en la independencia.

Fue en esos mismos años (casi coincidente con la caída del muro de Berlín en 1989) que nació, en la Cuba comunista la disidente Rosa María Payá. Hija del activista Oswaldo Payá, quien murió en un accidente en el año 2012 atribuido a la inteligencia cubana, tras dedicar su vida a lograr una transición democrática para su país.

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Oswaldo Payá, padre de Rosa María.

Rosa María, licenciada en física de la universidad de la Habana, ha seguido el legado de sus padres, y hoy articula el movimiento “Cuba Decide”. Apenas comienza la entrevista, deja clara su postura: “el totalitarismo cubano, el régimen comunista de La Habana, ha fallado inmensamente en poder responder a las necesidades más básicas del pueblo cubano, que además, mantiene sin derechos”, dice con voz segura. Es de esas figuras convencidas de que defienden lo correcto. Se ve en su rostro, en sus palabras y en su mirada.

Rosa María Payá (RMP): “Crecí en Cuba durante lo que se conoce como el “Periodo Especial”. El proceso que siguió al colapso de la URSS, cuando acabó el apoyo económico que permitía, más o menos, la subsistencia del régimen cubano. Entre 1991 y el 2000, la crisis económica que ya existía se agravó al un punto en el cual, el peso corporal de los cubanos, bajó varias libras en promedio. Personas comenzaron a enfermarse, a perder la vista, producto de la falta de vitaminas en ese tiempo. La pobreza en Cuba es una realidad despiadada, porque en casi cualquier país, o en la mayoría de los países democráticos del mundo, hay vías para salir de esa pobreza. Hay cosas que los seres humanos pueden hacer para superarse ellos mismos y auto gestionarse, en el comunismo eso no es posible.

Crecer en dicha década fue especialmente difícil para aquellos niños nacidos en países que decidieron mantener sistemas totalitarios y cerrados. Cuba, sin aliados poderosos, con un bloque occidental fortalecido y restrictivo, y con el fin del CAME (Consejo de Ayuda Mutua económica), comenzó a desmoronarse por la insostebilidad de sus propio sistema. El régimen comenzó a restringir más el acceso a alimentos, combustibles, y otros productos importados. Debido a eso, la economía se contrajo 36% en el periodo entre 1990 y 1993, pudiéndose recuperar recién en 2007. ¿Las consecuencias?, desnutrición generalizada (5 a 25% de pérdida de peso en adultos), aumento en 20% en la mortalidad de adultos mayores entre 1982 y 1992. Si bien no hubo un aumento tan alto en la mortalidad infantil, esto se debió sobre todo a una estrategia directa del gobierno para asegurar la vida de los hijos que nacían pese a las condiciones económicas. Sin embargo, la mortalidad materna aumentó un 43% en dicho periodo, y 60% en cuanto a muerte directamente producto del embarazo. 

RMP: Ese fue el periodo dónde que mis hermanos y yo éramos niños y además hijos de disidentes. En realidad, aunque así los conoce el mundo, eran simplemente dos personas que habían decidido dedicar su vida a transformar la realidad para mejor. Pero eso significaba denunciar un régimen totalitario, significa proponer reformas y cambios concretos para que se garanticen los derechos. 

Eso era poner directamente en riesgo el poder absoluto de la familia Castro y ese grupo de generales. La respuesta fue represión total, eso fue lo que nosotros vivimos. 

Recuerdo los “Actos de Repudio” cuando era niña, que es algo muy parecido lo que hacían contra las casas de los judíos en la Alemania nazi. En realidad, más que disidentes, a cualquiera que tuviera una expresión alternativa, personas que se iban del país en los 80’, también sufrían ataques en sus casas que a veces significaba asaltarlas totalmente”.

¿Atacaban a las personas que escapaban o las familias de esas personas?

Ambos. Imagina que, yo era una niña en los 90’. No podía ser disidente porque simplemente no tenía total conciencia de lo que eso significaba. Sin embargo la seguridad del Estado visitaba el colegio donde mis hermanos y yo estudiábamos. Visitaban al hospital y a los médicos que nos atendían. Los padres de nuestros compañeros de estudio, nuestros maestros. El objetivo del régimen cuando llegan a este tipo de persecución celular, es aislar a todo el que tenga una expresión alternativa. Con eso no solo intentan infundir miedo, reprimir, o aplastar el trabajo de quien esté intentando cambios reales, sino también hacer ejemplos que le digan al resto de la sociedad: “Mira lo que te puede pasar si llegas a decir lo que piensas. Mira lo que te puede pasar si llegas a apoyar un cambio real”.

¿Y sentías esa diferencia, por ejemplo, en el colegio? ¿La diferencia en cómo se trataba a tus compañeros de colegio en cómo se te trabaja a ti?

Sí, claro que lo sentíamos. Y también lo sentían nuestros compañeros. Sentían la presión incluso nuestros profesores. Porque la mayoría de los cubanos estaban totalmente en contra del sistema. Pero una cosa es estar en contra del sistema y otra cosa es poder expresarlo. Tener el coraje y la libertad de vivir de acuerdo a tu conciencia, que es precisamente lo que impide un sistema totalitaria, sobre todo de corte comunista. 

A nadie en Cuba le gusta recibir la visita de la seguridad del Estado. Que vengan dos agentes del G2, organización que todos saben que asesina, que encarcela, que golpea, que puede expulsarte de trabajo. Hasta la policía teme al G2. Esos eran los agentes que iban a visitar a las personas que se movían en el entorno nuestro. 

Por lo tanto el ambiente era totalmente enrarecido por un lado, pero por otro lado nosotros como niños y después como adolescentes vivíamos como una libertad que mis compañeros de estudio en la universidad, por ejemplo, no tenían. Nosotros vivíamos en total concordancia a cómo pensábamos, eso era público y punto. Y asumimos las consecuencias, mientras que todas las personas, o una parte de las personas que interactuaban con nosotros, pensaban como nosotros tenían que manejar esta dicotomía, esta doble moral por miedo. 

La figura del balsero se ha hecho un ícono internacional de la disidencia cubana. De cómo los cubanos arriesgaban sus vidas en balsas para llegar a Miami. Tu familia ¿nunca pensó en irse de Cuba?

La opción de mi familia fue quedarse y cambiar el sistema. Que los cubanos no tuvieran que buscar nunca más fuera lo que, por derecho, debíamos encontrar y construir dentro. 

Y los balseros cubanos, aquellos que se escapan en balsas a Estados Unidos, y que existen todavía. Mientras hablamos, hay balseros a la deriva. La semana pasada la guardia costera norteamericana regresaba a 25 cubanos que habían recogido en el mar o en las costas intentando llegar en balsas a EEUU, una realidad que no se narra, pero estamos hablando de decenas de miles de personas que han arriesgados sus vidas intentando escapar.


Porque hay muchos que tampoco llegan a la costa en Miami…

Decenas de miles son los desaparecidos cubanos. Esos que sus madres despidieron en la orilla y nunca más supieron de sus hijos, de sus esposas, de sus padres…

No existen números exactos que den cuenta sobre cuántas personas han fallecido intentando cruzar hacia los Estados Unidos desde Cuba. Algunas fuentes afirman que, a lo largo de las últimas tres décadas, se han interceptado más de 80 mil balseros, y se calcula que uno de cada cuatro no sobrevive, lo que significa que han muerto cerca de 20 mil cubanos. Muchos jamás son identificados, por lo que sus cuerpos se mantienen por años en morgues estadounidenses o fosas para indigentes en dicho país. Son millones (al menos más de 2.500.000) los cubanos que han escapado y se encuentran radicados en países extranjeros (EEUU sobre todos) desde la llegada el régimen.

Tu padre, Oswaldo Payá, fue una persona muy importante en la defensa de los derechos humanos en Cuba. Lo nominaron cinco veces al premio Nobel de La Paz. Y también recibió el premio Andrei Sájarov. ¿Qué te inspira de él y cómo lo veías tú de niña, luchando por estos derechos?

Bueno yo creo que la mayoría de los niños y sobre todo la niñas, nos identificamos con nuestros papás y los vemos como nuestros héroes. El mío lo era, de verdad. Siempre me impresionó su sentido de la responsabilidad. Es decir, para mi familia y para mí era lógico ver a mi padre como la persona que nos protegía. 

Lo interesante y lo curioso es que, mi padre era un héroe para muchos otros cubanos. Para personas que yo ni siquiera conocía y que lo identificaban a él como el que tomaba la responsabilidad, y a quién podían acudir. 

Ese sentido de las responsabilidad, en primer lugar, es de compromiso radical con la libertad y con vivir de acuerdo a tu conciencia, y también como ayudar al otro… con sentirse responsable por tu prójimo. Todo eso marcó la manera en la que yo me relacionaba con mi papá y marcó también todo el trabajo de mi padre, quién durante los últimos 25 años de su vida, estuvo esforzándose junto con muchísimos otros cubanos porque esos cambios reales que todos queríamos, llegaran.

Hoy tu eres una disidente cubana que hace lo que pocos, continuar el camino de tu padre. Quería preguntarte, ¿Cuándo dejaste de ser la hija de Oswaldo Payá y comenzaste a ser Rosa María Payá, la disidente?

Yo no creo que estén en antagonismo. Nunca voy a dejar de ser la hija de Oswaldo Payá y nunca dejaré de ser Rosa Maria. El paso público al enfrentamiento contra el régimen llega un momento determinado y es consecuencia de algo: el asesinato de mi padre. 

Autora: El 22 de Julio de 2012, el activista Oswaldo Payá se dirigía a la ciudad de Santiago de Cuba, acompañado por el cubano Harold Cepero, el español Ángel Carromero y el político sueco, Jens Aron Modig, cuando su vehículo se estrelló contra un árbol, resultando fallecidos el padre de Rosa María y Cepero.

Payá había sido, como muchos otros, un disidente directo y crítico al gobierno. Había recibido amenazas de muerte consecutivas y ese día, se concretaron.

Las autoridades culparon a Carromero de haber cometido homicidio por manejar de manera irresponsable (y lo condenaron a cuatro años de prisión). Pero una posterior investigación legal realizada por la Human Rights Foundation concluyó que el auto había sido embestido y que habían sido golpeados por militares, (Modig fue llevado por ocho días a una celda y amenazado) para luego cubrir toda evidencia

RMP: Los generales de la dictadura en Cuba, específicamente los Castro, tomaron la decisión de ejecutar a mi padre y asesinar a Harold Cepero, que tenía 32 años en ese momento. Él era el líder joven más importante del Movimiento Cristiano Liberación, que es un movimiento que mi padre fundó. 

Yo ya formaba parte de ese movimiento, ya trabajaba en la oposición cubana. Pero con eso, nos vimos en la posición de comenzar a denunciar, no solamente la falta de derechos en Cuba, sino la gran injusticia del asesinato que acababan de cometer. Y a partir de ahí es mucho más pública mi labor.

¿En qué está el proceso, o la exposición de lo que realmente le pasó a tu papá? ¿Se ha avanzado en investigación, internacionalmente, sobre la condena?

El régimen cubano ha hecho todo lo que está en su poder para oscurecer todas las pruebas, para no dar acceso a la información de los peritos. De hecho a más de seis años del asesinato, el informe de autopsia de mi padre y de Harold no se ha entregado. 

Sin el informe de autopsia, no hay mucho más que podamos hacer. 

Las leyes cubanas están totalmente sometidas a los generales cubanos y en la práctica viola todos los derechos de los ciudadanos. Ya hemos hecho todo, se ha llegado hasta el Tribunal Supremo, hasta el ministerio de Justicia que en realidad todo es lo mismo, porque en Cuba no hay separación de poderes.

Sin embargo hay mucha información proveída por los testigos, por los sobrevivientes. Además, la evidencia que se ha podido extraer, como los mensajes de textos de los sobrevivientes pidiendo auxilio. Diciendo que estaban rodeado de militares, que un auto los había investido, que los había sacado de la carretera. Toda esa información se ha recopilado en el único informe legal que existe al respecto, del Human Rights Foundation, y  concluyó que lo ocurrido fue un atentado perpetrado por agentes de la seguridad del Estado. 

El caso se encuentra también en la contraloría de crímenes extrajudiciales de Naciones Unidas y en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Sabemos que el régimen cubano no responde muchas veces a estos mecanismos.

Autora: al realizarse la entrevista, se acaban de cumplir 60 años desde que las Fuerzas Revolucionarias de Fidel Castro entraron a La Habana, el 8 de enero de 1959. En todo este tiempo, el régimen ha logrado mantenerse en el poder, irrumpir en la región y generar un bastión de lucha capaz incluso, de desestabilizar los gobiernos de otros países. No solo en América Latina, sino además en otras zonas del globo, como el Congo, Siria, y la más conocida: Angola.

Naciste el año que cayó el muro de Berlín. 30 años después vemos el régimen cubano en pie, cambiando de líder, pero no realmente de cara ¿Qué mantiene al régimen cubano aún en pie e impune?

Hay una serie de factores que han contribuido con la impunidad del régimen, y a mantener en el poder a los generales, los que ya han formado una mafia internacional. Es una organización criminal que lleva 60 años en el poder, que cuenta con un sistema de inteligencia entrenado por la KGB y la Stasi, que ha estado infiltrándose en el mundo entero, pero sobre todo en la región. 

Una organización que logró tener en la Venezuela de Chávez, al patrocinador que perdió con el colapso de la URSS y que no puede sostenerse económicamente de otra manera que no sea de parásito de otra economía o de todas las operaciones de corte criminal que hacen. Desde el narcotráfico hasta el tráfico de armas, como con el barco norcoreano con armamento cubano encontrado en el Canal de Panamá en el año 2015. 

Me preguntabas específicamente por los factores. Por mucho tiempo, el silencio de la comunidad internacional, la complicidad de muchos actores internacionales, con el régimen claramente totalitario de 60 años que encarcela, asesina a quienes piensan diferente, es el factor preponderante. 

Luego, el miedo que es capaz de infundir en la sociedad. Ninguno de estos regímenes totalitarios tiene un pilar más fuerte que el miedo que son capaces de infundir en la población. 

Ahora, tampoco son inamovibles, también pueden ser vencidos y por supuesto, para eso, el factor más importante es la movilización del propio pueblo. Pero hemos visto que ese pueblo, que los pueblos que sufren estos regímenes criminales, necesitan el apoyo de la comunidad internacional.

Un elemento que destaca de Cuba es el turismo. Pero, ¿Qué hay detrás de ese turismo? Pareciera ser que es una industria muy consolidada. Pero algunas personas que van, van a viajar al pasado, a ver un show. Suena similar a lo que pasa cuando la gente va a Corea del Norte. ¿Qué hay detrás de eso?

Concretamente es lo mismo. Puede haber muchas motivaciones para viajar a Cuba, y en lo personal, no soy de las que le dice a los extranjeros que no vayan a mi país, todo lo contrario. Yo creo en la libertad de los seres humanos y creo que deben vivirlo en cada momento. Si eso que quieren es viajar a la isla, que viajen. 

Si usted quiere ir de turista a La Habana vaya, pero no piense en ningún minuto que está promoviendo la democracia con su gesto”

Ahora, ir al zoológico a ver cómo se vive, cómo es posible la vida en un país sin conexión a internet o con poca conexión a internet, donde el medio de transporte en muchos lugares todavía es tracción animal, o autos norteamericanos de los años 50’ y los 40’. Bueno, eso en ningún caso ayuda al pueblo cubano. Si usted quiere ir de turista a La Habana vaya, pero no piense en ningún minuto que está promoviendo la democracia con su gesto. 

Si puede ir a visitar a los disidentes cubanos, si puede ir y presentarse en uno de los centros de detención e intentar conocer a los presos políticos o a las familias de ellos, por último, si puede ir y comportarse dentro de la isla como se comportaría en cualquier otro país del mundo. Es cierto que al hacer eso, puede ser que las restricciones que se viven dentro de Cuba le afecten también, puede ser que tenga problemas con las autoridades, pero no serán en ningún caso ni parecidos a los problemas que tienen los propios cubanos. 

Qué hay detrás de esa industria, es una industria bastante lucrativa. ¿Tú sabes dónde va ese dinero finalmente?

Ilustración de La Habana. “Todavía hay muchas personas en Latinoamérica que viven en un engaño o han decidido creerse la propaganda del régimen cubano”. 

Por ley, ninguna inversión y ningún inversionista extranjero en la isla puede tener más del 49% de las acciones. Si existe un hotel, en realidad es un hotel de los militares cubanos, al menos el 51% de las acciones pertenece a ellos debido a la ley que rige la propiedad extranjera. 

Eso en el caso de los inversionistas extranjeros, porque los ciudadanos cubanos no tienen personalidad jurídica. Es decir, no hay manera, ni teniendo mucho dinero, en que un cubano residente en la isla, pueda tener el 49% de las acciones de ninguna inversión en Cuba, no tenemos ese derecho. 

Por eso no hay empresarios cubanos, porque simplemente no tenemos ese derecho, no se reconoce en la ley. A los cubanos civiles les dan permiso para tener pequeños negocios, pero son siempre permisos, no es el reconocimiento de los derechos económicos. 

Cuba es un país donde hay casi nulo acceso a internet, y hay un control de la información bastante fuerte. ¿Tú crees que esa limitación a la información y adoctrinamiento desde pequeños tiene un impacto en el raciocinio crítico de las personas al crecer?

Por supuesto que lo tiene. La falta de información te limita en tu análisis de la realidad porque simplemente desconoces parte de la realidad. El bombardeo de propaganda, por muy ridícula que sea, cuando es lo único que estás escuchando, por supuesto que tiene un impacto en tu conciencia. 

Ahora, pese a esa falta de información, está la realidad que viven los cubanos y que no se puede censurar o negar el acceso. Es una realidad que les impide prosperar con el fruto de su trabajo, que les impide escoger el lugar donde van a trabajar, que les impide tener una atención médica digna, que les impide tener una educación digna, que les impide entrar y salir del país, esa que les impide al fin y al cabo, buscar la felicidad en la manera que  estimen conveniente. 

Esa es la realidad con la que viven los cubanos todos los días, y eso es algo contra lo que la propaganda ya no ha podido. La realidad es que el pueblo cubano quiere cambiar ese sistema que ha fracasado, a pesar de lo que diga el noticiero nacional. 

¿Y cómo es ser disidente hoy en estas condiciones, con todo el contexto y con el acceso a información?

No solo es el acceso a internet, en el año 2000, tener celular en Cuba era un delito. Solo los extranjeros podían usar internet, podrían tener una cuenta de telefonía móvil. 

La realidad ya no es esa. Hay más cubanos que tienen celulares y algún acceso a internet. No se puede comparar con el acceso que tienen las sociedades abiertas, pero hay un porcentaje de la población que llega a conectarse durante algunas horas a la semana. 

Ahora, la represión o al menos la intensidad de la represión no ha variado, o si lo ha hecho, se ha intensificado. Es decir, la violencia del Estado contra aquellos que nos expresamos y que decidimos trabajar por cambios reales, es cada vez más patente. 

Por ejemplo, la muerte de los cubanos que estaban haciendo campaña pública por el rechazo al sistema, para decirle que no a una constitución que pretende imponer el régimen, y que terminaron siendo atacados por tropas especiales. 

No estamos hablando de la policía, estamos hablando de militares entrenados para golpear a otros cubanos. La realidad es que ser disidente no creo que sea el objetivo de ningún cubano. Mi objetivo no es ser disidente, sino que ayudar a cambiar el régimen. (…) La realidad es que la mayor parte de los cubanos, y la mayoría quiere cambios reales y hay una parte importante de ellos que está dispuesta a tomar el riesgo de exigir y trabajar por esos cambios. Lo que debería existir es una comunidad internacional que pueda apoyar a los cubanos. 

Autora: En 1964, Ernesto “Che” Guevara, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, dio un discurso que marcó para muchos el tono en el que las autoridades cubanas veían a los disidentes políticos: “Es una verdad conocida y la hemos expresado siempre ante el mundo. Fusilamientos, sí. Hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte (…) En esas condiciones nosotros vivimos por la imposición del imperialismo norteamericano. Pero eso sí, asesinatos no cometemos”.

¿Qué herramientas tiene el régimen cubano para controlar y reprimir aún más a su población y cuáles pueden ser los castigos si alguien se resiste? 

Hoy hay más de 120 presos políticos documentados. Hay que decir que son los casos que han sido denunciados. Pueden haber muchos más presos de los que nosotros no sabemos, porque las familias tienen tanto miedo que ni lo denuncian. 

El régimen tiene todas las herramientas para reprimir. La tecnología y el acceso a internet son muy importantes, sobre todo cuando hablamos de movilizar a la ciudadanía, pero también son un arma en las manos de represores. 

En Cuba solo hay una sola empresa de telefonía y de internet, y por supuesto está en las manos de los generales cubanos. Para conectarse a internet en Cuba, hay que comprar un código (muy caro en comparación al sueldo) que te permite permite acceder a internet. Para adquirirlo debes dar tu número de identidad y ese está enlazado al código. Por lo tanto, en todo momento saben qué persona está revisando un medio, una noticia, qué páginas visita, con quién habla. O sea, el control es prácticamente absoluto y es imposible escapar de él porque controlan el medio. 

Mi papá lo explicaba con la metáfora de la pecera. Si los cubanos fuéramos los peces, los generales controlarían el agua. Es una agua que además está contaminada en todo momento y es un lugar del que no se puede salir. Es lo mismo que pasa a nivel tecnológico, que utilizamos aplicaciones incrustadas, que intentamos escaparnos utilizando VPN, que usamos también todas las formas que la tecnología ofrece para intentar sortear el monitoreo, pero es muy difícil cuando absolutamente todos los medios están controlados por el ejército, por los militares.

¿Qué le puede pasar a una persona en Cuba, que por buscar información encuentra una página que amenace al gobierno, y es descubierto?

Mira, me gustaría responderte con una frase que escribió Harold Cepero, en un artículo que publicamos después de su asesinato: las personas que se atreven a disentir públicamente, de alguna manera para colaborar con la oposición en Cuba, se arriesgan a la soledad poco menos que absoluta, al aislamiento, a la violencia, a la cárcel o a la muerte. Eso escribía Harold una semana antes de ser asesinado. 

Esa es la realidad de muchos cubanos, sobre todos los que directamente enfrentan al sistema. Pero incluso, como tu decías, muchas veces solo por interactuar con esas personas, o por expresarte de manera diferente o por decirle que no a una imposición del régimen.

Si estas en la universidad, tienes que ir al desfile del primero de mayo. Si no lo haces, puedes perder tu puesto en la universidad. Incluso, la coacción va más allá de la persona que toma la decisión, va también por la familia. 

Es una amenaza muy concreta. Muchas veces de hecho, puedes ser expulsado de la universidad por no firmar un papel que dice que eres incondicional con el régimen cubano y que trabajaras allí donde el régimen cubano te mande. Por no firmar ese papel puedes estar en riesgo de simplemente ser expulsado.

¿Hay mucha gente que prefiere el silencio, prefiere no hablar no por medio que le pase a uno, sino la consecuencia que tiene a tu alrededor?

Esa es una realidad entre muchos cubanos. Mi percepción es que hay muchos muchos cubanos que se dieron cuenta de que es mucho más lo que tenemos por ganar, que lo que tenemos por perder. Al fin del día, son estos cubanos los que están tomando los pasos, que están diciendo al régimen directamente: no te queremos, queremos democracia, queremos derechos.

¿Tú crees que con la situación actual y las condiciones que hay en Cuba es posible una transición? Y si no, ¿Qué nos falta para llegar a la democracia en Cuba?

Yo creo que es totalmente posible, creo además que es necesaria. Hay una urgencia, no solamente por el tema humano que está viviendo el pueblo cubano, sino por seguridad en la región. Éste régimen mantiene control de lo que está pasando en Venezuela. Mantiene presencia militar. También enviaron efectivos a Nicaragua después de que fue aprobado por mandato de Daniel Ortega al parlamento (Asamblea Nacional). Por tanto, el problema cubano es hemisférico. Como tal, debe tratarse como un problema internacional y deben darse las condiciones para un cambio democrático. 

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Miguel Diaz Canel junto al Presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Hoy la legitimidad del régimen es prácticamente cero. Han impuesto una figura que nadie escogió: al señor Miguel Díaz-Canel, los cubanos saben que es una imposición. (…) Además, el foro de Sao Paulo ya no domina la política internacional de la región. Hoy, los cubanos salen masivamente a decirle que no al régimen en un referéndum fraude. Hoy están las condiciones creadas para hacer el esfuerzo final, pacífico pero definitivo. Donde toda la presión (interna y externa) se coordine para que el régimen se someta a la voluntad  de la ciudadanía e irse, no solo de Cuba, sino del hemisferio, como la fuerza criminal que es.

¿Que le dirías tú a esas personas que tienen una idea fantasiosa de Cuba como un modelo a seguir?

Todavía hay muchas personas en Latinoamérica que viven en un engaño o han decidido creerse la propaganda del régimen cubano.

“Yo no solo tengo diferencia políticas con Raúl Castro, tengo diferencias éticas.”

Pero ahí están los hechos para ser contrastados. Esto no es una posición político partidista. Yo no solo tengo diferencia políticas con Raúl Castro, tengo diferencias éticas. Y esas son las diferencias que tiene el pueblo cubano con los generales que están en el poder y así es cómo debe verlo la comunidad internacional, sobre todo aquellos que están ene posiciones de poder, y tienen una responsabilidad ética con sus pueblos.

Ahora, hay muchas posiciones que no se justifican con vivir en el engaño, si no que son de real complicidad con el régimen castrista. Hay posiciones, sobre todo desde algunas de las organizaciones que pertenecen al foro de Sao Paulo, que se alinean con criminales en el poder. Esas deben ser denunciadas públicamente y no deben pautar el proceder de gobiernos democráticos. 

Los gobiernos democráticos de la región necesitan ser coherentes a la hora de nombrar a sus enemigos. Un enemigo de absolutamente todos los pueblos del hemisferio, porque son centro de estabilización regional, son los sistemas de inteligencia del régimen cubano como el G2. Organizaciones que respeto tanto como el Grupo de Lima tienen ahí un desafío muy patente pero muy urgente.

En la medida en que seamos capaces de verbalizar esas medidas, comenzaremos a destruir los fantasmas y nos acercaremos más a  esa transición que tanto necesita Cuba y Venezuela. 


Disclaimer:

Las opiniones y declaraciones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad del entrevistado y no necesariamente representan al equipo de Disidentes.org, a la Fundación para el Progreso o a las organizaciones que colaboran con este proyecto. Lo mismo es válido para las opiniones, declaraciones y acciones de los entrevistados en otros momentos y contextos, tanto en el pasado como en el futuro.